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23 de julio de 2010

Hoy en la Columna de Mario: Ya no habrá más heladas…en nuestras vidas

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Estaba muriéndose la tarde del martes 20 de julio en Apóstoles. Tarde nublada, de mucho frío y con el pronóstico que anunciaba nuevas lluvias.  Era el Día del Amigo. De pronto suena el teléfono y una voz lejana me dice con cadencia de abrazo fraternal "hola discúlpame, soy Mario Cabral, tengo poco crédito para la llamada, así que posiblemente se corte la comunicación, te llamo para saludarte, por el Día del Amigo…" ti...tii.tii, el sonido indicaba que el coloquio había finalizado. Una gran emoción me  ganó por completo mientras afuera en los lapachos la naturaleza empezaba a desplegar la tempera maravillosa de sus milagrosos coloridos, como para que los versos de Salvador Lentini Fraga hicieran realidad esa premonición poética de que "ya no habrán heladas en Misiones".

De algo así estaba seguro esa llamada despejó los efectos de la heladas en nuestras vidas, el calor emanado por esa comunicación irradió toda su fuerza como para que cuarenta años de distancia y de tiempos en un segundo hicieran realidad la hora de las felices evocaciones.

             Mi amigo Mario Alberto Cabral es hijo de Don Félix Cabral y doña Mincha Merenda, vecinos del barrio San Martín, vivían por la Avenida Raúl Humada (por entonces calle Independencia) al lado  de la casa de la mamá del Padre Francisco .Don Félix ya fallecido, atendía una tienda propiedad de Don Lili Goya en la calle Belgrano entre Mitre y Pellegrini.

Con Mario compartimos años hermosos y notables en la Escuela Normal Mariano Moreno a pesar de que él estaba en cursos superiores  y fue compañero  y amigo de promoción de Miguel Cevallos, Eugenio Vlizlo, Polaco Dalmaroni, Oscar Caballero  entre otros, por su comportamiento y su predisposición al estudio en Quinto Año era Alumno Celador, estaba encargado de tomar  la asistencia en primer año, realizar el parte diario y controlar el Libro de Firmas y Temas Diarios de los Profesores. La esquina de Mitre y Belgrano, allí estaban  la Escuela Normal, el Saigón, la Farmacia Fernández y  el Bar de Alipio. De la vieja casona uno rememora al director  Don Tito Oliva, profesores como el Dr. Bernardo Allassia, Martín Sadañowski, Felipe Sena, Rodolfo Petroni, Colette Escalada, Esther Tuzinkievich y la lista sería larga .Bajo la enorme higuera o detrás de los muros de la Iglesia aparecen como viejas fotos de un álbum preñadas de nostalgia para enternecer el pensamiento que  a cada tanto hace tañir la campana de la melancolía.

Corríamos en nuestra niñez y juventud por los baldíos del barrio detrás de una pelota junto a Juancho Dos Santos, Beto Skulski , Tincho Grabovieski, Miguel Facczeski, Koio Kuyuk,Miguel Staciuk, Tito Alvarenga, el petiso Poitevín, los hermanos Korol, los Barrufaldi o los Gadea ,éramos junto a su hermano Julio y mi hermano Raúl una bandada de gurises que se escapaban de la casa a la hora de la siesta con la seguridad absoluta que el regreso al hogar sería con el castigo de siempre :una buena paliza ,pero que importaba eso si la diversión habría sido tan grande .

Soñábamos con ser como Sivori, Corbata, Angelillo,Amadeo Carrizo o hacer los goles como el brasilero Valentín ,o tantos jugadores famosos por entonces , nadie tenía botines ni camiseta, muchas jugábamos descalzos y los toritos o los tocos  de algún yuyo mal cortado nos lastimaban  la planta de los pies ,pero nunca se sentían los dolores por lo menos durante esas horas de corridas , goles, atajadas ,taponazos y gritos, que retumbaban o se hacían eco en el eucaliptal de Puerta y la laguna Pataco. Mario jugaba muy bien al fútbol en nuestro medio integró el equipo del Racing de don Juan Coullery y además el seleccionado juvenil de Apóstoles, un equipo de excelentes jugadores todos alumnos de la Escuela Normal entre ellos los hermanos Basilio y Esteban Korol,Anibal Veloso, Edelmiro Tiñuk, Yuyo Azuaga, Roberto Martelotte, Polaco Dalmaroni, Mario Dos Santos, Bergottini, Chiquito Raczkowski y algunos más que derrotaron  en el Estadio General Belgrano a una selección de Oberá del entonces adolescente Lobo  Rodolfo Fischer.

                      Muchas veces en la casa de su tía Nelly Merenda  pasábamos largas jornadas atestadas  de juegos, conversaciones, risas, horas de sana amistad junto a Benjamín Newman, Ayo Merenda,  los más chicos como la Norma, el Polaco o la abuela Polonia que nos miraba sonriente con un jarro de mate cocido entre las manos. Más allá entre los charcos de agua y tierra colorada en la esquina  de Alvear donde las palomas en bandada se posaban mansamente en la calle   solíamos cruzarnos con la Coca Kuyuk, con la ternura de Don Pablito Rudzdyk, el Patón Rojas, don Pedro Macemchuk o don Juan Potiliski mientras un inconfundible olor a aserrín llegaba desde las maderas recién cortadas en el aserradero de don Miguel Grabovieski o nos  ganaba el sonido del yunque desde las herrerías  de Dobnia o Fazzisceski.

      Aprendimos en círculos amistosos también a degustar los asados y compartir noches alargadas hacia el calor del sol naciente con vinos y guitarras, allí estaban Lito y Daniel Barrios para que muchas veces la fiesta se transforme en insólitas serenatas.

Mario se recibió  de maestro unos años antes  que yo y se fue a probar suerte primero a un establecimiento fabril a Buenos Aires y luego a una escuela al Sur allí donde la cordillera se confunde con el cielo de la Patria. Después volvió a la provincia de Buenos Aires, a San Miguel donde tiene su hogar y vive ya una vida más reposada junto a su esposa Mary  y  su hija Rita.

           Desde la misma tonalidad celeste del cielo, del mismo cielo que se llena de barriletes en todas las latitudes mientras se contagia de tranquila mansedumbre de pandorgas y golondrinas una canción recorta los abismos y se atrinchera en el umbral de los recuerdos. En Misiones las orquídeas comienzan abrir sus pétalos y el rosa de los lapachos va tiñendo las plazoletas, alguien dice "ya no habrá más heladas en nuestras vidas." porque el milagro de la amistad sigue vigente a pesar de los años y las distancias.

 Nos encontramos en la próxima.

MARIO ZAJACZKOWSKI

Espacio De Los Lectores:
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2
guillescas
25.07.2010
18:05
Mario a leer tu carta me embargo una profunda emocion por dentro, se me puso la piel de gallina cuando ibas nombrando a la gente de mi familia y que bueno saber que has pasado tan buenos momentos con todos ellos, un sincero abrazo desde Barcelona España, tu ex-vecino Guillermo Escalada 
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